La naturaleza nunca deja de asombrarnos. Recientemente, el compositor Jon Wilson decidió adentrarse en la naturaleza para grabar el canto de los grillos. Luego, en su estudio de grabación, transformó esta grabación en algo absolutamente fascinante.

El resultado final es una grabación que consta de dos pistas que se reproducen simultáneamente: una pista con el canto de los grillos a velocidad normal y otra pista ralentizada. El resultado es un sonido celestial, lleno de emoción y casi inimaginable. Esta grabación muestra cómo los grillos cantan en perfecta armonía y ritmo, lo que nos recuerda que no solo los seres humanos son capaces de crear música de manera consciente y compositiva.

Personalmente, debo decir que este descubrimiento ha sido uno de los más sorprendentes que he hecho últimamente. Incluso otros artistas han quedado asombrados por el experimento de Wilson. Tom Waits comentó: «Wilson juega con el tiempo. Escuché una grabación reciente de grillos en la que redujo la velocidad. Suena como un coro, como el ángel de la música. Es algo brillante y celestial, con una armonía completa y algunas partes de bajo. No lo creerías, suena como un coro descendido del cielo, y todo lo que hizo fue ralentizarlo, sin manipular la cinta. Creo que cuando Wilson reduce la velocidad, nos da la oportunidad de observarlos en movimiento a través del espacio. Hay mucho que decir sobre ralentizar el mundo.»

Robbie Robertson también quedó impresionado: «Es una hermosa y misteriosa grabación del sello de Robbie Robertson. De grillos. Sí, grillos. La primera vez que la escuché… juraría que estaba escuchando al coro de los niños cantores de Viena o al coro del Tabernáculo Mormón. Con armonías de cuatro partes, es como un coro que te mece. Luego, una voz en la cinta revela: ‘Lo que estás escuchando es el sonido de los grillos. Lo único que hemos modificado es la velocidad de la cinta.’ Sin efectos especiales, excepto la ralentización de la cinta. El sonido es tan inquietante que cuando lo compartí con Charlie Musselwhite, me miró como si hubiera sacado un duende de mi bolsillo.

Te invitamos a tomar cinco minutos de tranquilidad para escuchar esta grabación completa. ¡Vale la pena!